
El Estado Unitario es aquel en que toda su actividad emana de un centro y converge hacia él. Dicho centro, el poder político, tiene el monopolio de creación de normas jurídicas que valen indistintamente para todo el territorio, y acumula la totalidad de las atribuciones y funciones que corresponden a la persona jurídica estatal, al tiempo que el conjunto de la administración depende de órganos de dicho poder. Por tanto, el Estado Unitario tiene la centralización como rasgo esencial y consta de un solo aparato gubernamental que lleva a cabo toda las funciones del Estado.







